
WASHINGTON (Reuters) - Barack Obama se convirtió el martes en el primer presidente negro de Estados Unidos e instó a los ciudadanos de su país a sumarse a una era de responsabilidad para reparar la economía de la nación y su imagen en el extranjero.
"A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y comenzar de nuevo el trabajo de rehacer Estados Unidos", dijo Obama a un alegre mar de personas en su discurso inaugural tras jurar en el cargo de presidente.
Cientos de miles de personas desafiando el frío atestaron el National Mall, una zona que se extiende por 3 kilómetros desde el Capitolio al Monumento a Lincoln en el Río Potomac y junto a la Pennsylvania Avenue hasta la Casa Blanca.
Desde allí, la multitud observó a Obama levantar una de sus manos y colocar la otra sobre la Biblia que usó Abraham Lincoln en 1861, para repetir la juramentación con la que se convirtió en el sucesor de George W. Bush.
Radiante, el nuevo presidente recibió besos de su esposa, Michelle, y sus pequeñas hijas, Malia y Sasha, para luego voltear hacia la multitud que repletó los alrededores en un frío día de invierno.
"¡Obama!, ¡Obama!", vitoreó la multitud.
La asunción de Obama, de 47 años, hijo de un keniano y una mujer blanca de Kansas, estuvo llena de ceremonias y símbolos para los afroamericanos que sufrieron la esclavitud y posteriormente las políticas de segregación racial que los convirtieron en ciudadanos de segunda clase.
En un gesto a esa historia, Obama hizo un reconocimiento a las personas que construyeron el país desde su fundación, incluyendo a aquellos que "soportaron el azote del látigo y araron la tierra dura".
El demócrata Obama sucede en el cargo al republicano Bush, que estuvo dos períodos al mando de la nación y que regresaba a Texas el martes, tras dejar la Casa Blanca cerrando su último período presidencial con mínimos de aprobación, un legado de dos guerras y una economía en recesión.
Obama prometió medidas audaces y rápidas sobre la debilitada economía estadounidense, su máxima prioridad en momentos en que se apresta a trabajar con el Congreso en un paquete de estímulo estimado en 850.000 millones de dólares.
Los índices bursátiles de Estados Unidos extendieron sus pérdidas después del discurso, que entregó muy pocos detalles sobre las medidas para enfrentar la crisis.
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Obama no entregó un calendario específico para la retirada de las tropas estadounidenses en Irak, pero bajo un acuerdo suscrito con el país árabe, los soldados deberían partir a casa para fines del 2011.
El mandatario prometió incrementar la presencia de tropas estadounidenses en Afganistán para aplacar a la insurgencia talibana.
En una clara referencia a las duras prácticas de interrogatorios a los sospechosos de terrorismo que han sido ampliamente condenadas en el exterior, Obama se comprometió a un cambio diciendo que rechaza la elección "entre nuestra seguridad y nuestros ideales".
Su administración no publicó inmediatamente una orden para cerrar la prisión estadounidense en la Bahía de Guantánamo, en Cuba, pero asesores del nuevo Gobierno han dicho que una medida así podría darse a conocer a fines de esta semana.
La prisión de Guantánamo ha sido un foco de desaprobación internacional para muchas de las políticas de Bush en la llamada guerra contra el terrorismo declarada después de los ataques del 11 de septiembre del 2001.
Obama habló a los millones de espectadores en el extranjero diciendo: "Sepan que Estados Unidos es un amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que busque un futuro de paz y dignidad, y que estamos listos para guiarlos una vez más".
Después de años de tensas relaciones con los musulmanes tras los ataques del 11 de septiembre del 2001, Obama ofreció palabras conciliadoras a la comunidad islámica.
Sin embargo, sobre el tema del terrorismo enfatizó: "No nos disculparemos por nuestro modo de vida, tampoco saldremos en su defensa y, para aquellos que buscan avanzar en sus objetivos induciendo el terror y asesinando a inocentes, les decimos ahora que nuestro espíritu está fortalecido y no puede ser quebrantado, no pueden sobrepasarnos y los derrotaremos".
ECONOMIA EN EL CENTRO
Las encuestas muestran un amplio apoyo público a Obama y optimismo sobre los cuatro años de su presidencia, pero el mandatario se preocupó de contrastar las expectativas con la realidad.
Dijo que el país se encuentra "en medio de una crisis" por las peores condiciones económicas en 70 años e involucrado en guerras en Irak y Afganistán.
Añadió que la crisis económica fue consecuencia de "ambiciones e irresponsabilidad" de parte de algunos y advirtió a aquellos que manejan el dinero de los estadounidenses que se mantendrá atento. También prometió estar vigilante para asegurar que los mercados financieros no se salgan de control.
Las preocupaciones económicas que han llevado al país a tener 11 millones de desempleados se han convertido en la prioridad de los estadounidenses y ayudaron a Obama a derrotar al republicano John McCain en la elección presidencial de noviembre.
"No me importa de qué color es él", dijo Garrell Winstead, un inversionista de bienes raíces de 67 años que viajó al Mall desde Cincinnati, en Ohio, para ver el juramento de Obama. "Si la economía no mejora y si él no crea suficientes empleos, la paciencia se evaporará", agregó.
La inauguración se dio en un marco de seguridad sin precedentes con 8.000 policías desplegados y un total de 32.000 miembros del personal del Ejército, en servicio o listos para ser convocados.
El Departamento de Seguridad Interior informó que las autoridades investigaban una potencial amenaza, de credibilidad incierta, en el marco del acto de juramentación. La ceremonia del martes fue la primera de un nuevo presidente desde los ataques del 11 de septiembre del 2001.
Algunos cálculos estimaron que el número de personas que llegó al Mall y la ruta del desfile inaugural habría sido de más de 2 millones. Multitudes atascaron el sistema ferroviario del metro y se aglomeraron en los puntos de seguridad.